🍅 Salmorejo Cordobés de la Abuela: Receta Tradicional y Cremosa
El salmorejo cordobés de la abuela es una de esas recetas que saben a verano, a cocina andaluza y a platos de toda la vida que nunca fallan. Cremoso, fresco y lleno de sabor, este clásico cordobés se prepara con ingredientes muy sencillos: tomate maduro, pan, ajo, aceite de oliva virgen extra y un buen toque de cariño.
A diferencia de otras sopas frías más ligeras, el salmorejo cordobés tiene una textura mucho más densa y untuosa, lo que lo convierte en un plato reconfortante, saciante y perfecto para servir bien frío. Y si además lo coronas con huevo duro y jamón ibérico, ya tienes un bocado de esos que entran por los ojos y rematan en cuanto pruebas la primera cucharada.
En Recetas Elite me gusta hacerlo cuando los tomates están en su mejor momento, porque ahí es donde de verdad se nota la diferencia. Si te van las recetas fresquitas de cuchara, también puedes echar un vistazo a este gazpacho andaluz tradicional o a esta sopa de pepino, que también apetecen muchísimo cuando aprieta el calor.
⏱️ Tabla de tiempos del salmorejo cordobés de la abuela
| Información | Detalles |
|---|---|
| Raciones | 4 personas |
| Tiempo de preparación | 15 minutos |
| Tiempo de reposo | 1 hora |
| Tiempo total | 1 hora y 15 minutos |
| Dificultad | Fácil |
📝 Ingredientes para el salmorejo cordobés de la abuela
- 1 kg de tomates maduros
- 200 g de pan del día anterior, mejor si tiene buena miga
- 1 diente de ajo pequeño
- 100 ml de aceite de oliva virgen extra
- Sal al gusto
- 2 huevos duros para servir
- 80 g de jamón ibérico en lascas o taquitos
👨🍳 Cómo hacer salmorejo cordobés de la abuela paso a paso
1️⃣ Prepara los tomates para el salmorejo cordobés de la abuela
Lava bien los tomates maduros y tritúralos hasta obtener una base fina. Si quieres que el salmorejo cordobés de la abuela quede especialmente suave, puedes pelarlos antes o pasarlos por un colador fino después de triturarlos. Este paso ayuda mucho a conseguir esa textura cremosa tan característica.
2️⃣ Añade el pan al salmorejo cordobés de la abuela
Trocea el pan del día anterior y añádelo al tomate triturado. Déjalo reposar unos minutos para que se empape bien y se ablande. Esto es lo que le da cuerpo al salmorejo cordobés de la abuela, así que merece la pena dejar que el pan absorba bien todo el jugo del tomate.
3️⃣ Incorpora el ajo y la sal
Añade el ajo sin el germen interior para que no repita tanto y una pizca de sal. Tritura de nuevo hasta que todos los ingredientes del salmorejo cordobés de la abuela queden bien integrados. Aquí conviene probar para no pasarse con el ajo, ya que debe notarse, pero sin tapar el sabor del tomate.
4️⃣ Emulsiona con el aceite de oliva
Con la batidora en marcha, incorpora poco a poco el aceite de oliva virgen extra. Hazlo despacio para que el salmorejo cordobés de la abuela emulsione bien y vaya cogiendo esa textura fina, brillante y untuosa que lo hace tan irresistible. Este paso marca muchísimo el resultado final.
5️⃣ Enfría el salmorejo cordobés de la abuela
Guarda el salmorejo cordobés de la abuela en la nevera durante al menos una hora. Servirlo bien frío es clave para disfrutarlo como toca, sobre todo en los meses de calor. Además, el reposo hace que todos los sabores se asienten mejor.
6️⃣ Sirve con huevo y jamón ibérico
Reparte el salmorejo cordobés de la abuela en cuencos o platos hondos y termina con huevo duro picado o en lascas y jamón ibérico por encima. Si quieres rematarlo como un campeón, añade también un hilito extra de aceite de oliva virgen extra justo antes de llevarlo a la mesa.
📊 Información nutricional del salmorejo cordobés de la abuela (por ración aprox.)
| Nutriente | Cantidad |
|---|---|
| Calorías | 320 kcal |
| Proteínas | 12 g |
| Grasas | 22 g |
| Carbohidratos | 15 g |
💡 Consejos para que el salmorejo cordobés de la abuela quede perfecto
- Usa tomates muy maduros: cuanto mejores sean, más rico saldrá el salmorejo.
- El pan importa: mejor si tiene buena miga y no está demasiado duro.
- No te pases con el ajo: un diente pequeño suele ser suficiente para esta cantidad.
- Emulsiona bien el aceite: añádelo poco a poco para lograr una crema fina y estable.
- Sírvelo muy frío: el reposo en nevera mejora muchísimo tanto la textura como el sabor.
❓ Preguntas frecuentes sobre el salmorejo cordobés de la abuela
¿Qué tipo de pan es mejor para hacer salmorejo cordobés de la abuela?
Lo ideal es usar un pan con buena miga, del día anterior, y si puede ser sin demasiada corteza mejor. Ese tipo de pan ayuda a conseguir la textura cremosa y espesa que caracteriza al salmorejo cordobés de la abuela. Si usas un pan demasiado ligero o muy aireado, el resultado no será tan auténtico.
¿Es obligatorio pelar los tomates para el salmorejo cordobés de la abuela?
No es obligatorio, pero sí muy recomendable si buscas un resultado más fino. También puedes triturar los tomates y luego pasarlos por un colador. En un salmorejo cordobés de la abuela bien hecho, la textura importa mucho, así que merece la pena cuidar este detalle.
¿Cuánto dura el salmorejo cordobés de la abuela en la nevera?
El salmorejo cordobés de la abuela aguanta bien entre 2 y 3 días en la nevera si lo guardas en un recipiente hermético. Lo mejor es añadir el huevo y el jamón justo al servir, para que se mantengan frescos y con mejor textura.
¿Se puede decorar el salmorejo cordobés de la abuela con otros ingredientes?
Sí, aunque la versión más clásica lleva huevo duro y jamón ibérico, también puedes rematar el salmorejo cordobés de la abuela con atún, unas semillas, un chorrito extra de aceite o incluso unos picatostes. Ahora bien, si quieres respetar la receta tradicional, con huevo y jamón ya va sobrado.
🍽️ Un clásico andaluz que siempre entra bien
El salmorejo cordobés de la abuela es una de esas recetas que demuestran que con pocos ingredientes se pueden hacer auténticas maravillas. Fresco, cremoso, sabroso y con un toque muy nuestro, es un plato perfecto para el verano y también para lucirte sin complicarte demasiado.
Cuando el tomate está en su punto y el aceite es bueno, este plato sube a otro nivel. Y si encima lo sirves con jamón ibérico y huevo duro, ya tienes una receta de las que hacen feliz con muy poco. De esas que se repiten una y otra vez porque nunca cansan.


