Las rosquillas de Santa Clara se reconocen por su cobertura blanca de merengue seco. Esta versión casera utiliza una masa de aceite y anís, horneada antes de aplicar el acabado. El resultado tiene una miga compacta y una capa dulce que se seca por fuera; no busca la textura esponjosa de un dónut frito.
Conviene dividir el trabajo en dos fases. Primero se hornean las rosquillas y se dejan enfriar. Después se prepara el merengue y se seca a temperatura baja. Mantener separados esos momentos ayuda a que la cobertura no se derrita ni tome color antes de quedar lista.
| Cantidad | 16 rosquillas pequeñas |
|---|---|
| Preparación y cobertura | 35 minutos |
| Reposo de masa | 15 minutos |
| Horneado y secado | 45–60 minutos |
| Enfriados | Unos 45 minutos |
| Total | 2 horas y 20 minutos a 2 horas y 35 minutos |
Utensilios
Prepara báscula, bol, espátula, bandeja, papel de horno y rejilla. Para la cobertura necesitarás batidora de varillas, bol resistente al calor, cazo para baño maría y termómetro. El bol y las varillas del merengue deben estar limpios y sin grasa.
Ingredientes
- 300 g de harina de trigo común
- 2 huevos medianos para la masa
- 50 g de azúcar para la masa
- 50 ml de aceite de oliva suave
- 50 ml de licor de anís
- 5 g de impulsor químico de repostería
- Ralladura fina de medio limón
- 60 g de clara pasteurizada apta para montar
- 120 g de azúcar para el merengue
- Unas gotas de zumo de limón

La masa y la clara pasteurizada
Utiliza harina común, no una harina muy fuerte de panadería. El impulsor es el polvo de repostería, diferente de la levadura de panadero. La masa no tiene que duplicar su volumen durante el reposo: ese descanso sirve para que la harina absorba los líquidos y resulte más fácil darle forma.
Para el merengue elige clara pasteurizada cuyo envase indique que es apta para montar. Algunas preparaciones líquidas tienen un comportamiento distinto. Pesa la cantidad en lugar de calcularla por número de huevos. La cobertura lleva su propio azúcar, separado del que se utiliza en la masa.
Preparación paso a paso
1. Mezclar los ingredientes húmedos
Bate los dos huevos con los 50 g de azúcar hasta integrar. Añade el aceite, el licor de anís y la ralladura de limón y mezcla. No necesitas montar los huevos como para un bizcocho. Utiliza solo la parte amarilla de la piel y evita añadir zumo a la masa, porque cambiaría la cantidad de líquido.
2. Formar y reposar la masa
Mezcla la harina con el impulsor y añádela poco a poco a los líquidos. Trabaja hasta obtener una masa uniforme, manejable y algo blanda. Si está pegajosa, deja reposar tapada 15 minutos antes de decidir si necesita una pequeña cantidad adicional de harina. No la seques añadiendo harina sin medida.
3. Dar forma a las rosquillas
Precalienta el horno a 180 °C, calor arriba y abajo. Divide la masa en 16 porciones parecidas. Forma cilindros cortos y une los extremos, dejando un agujero amplio para que no se cierre al crecer. Coloca sobre bandeja con papel, con separación. Presiona bien la unión sin aplastar toda la pieza.
4. Hornear y enfriar
Hornea unos 20–25 minutos, hasta que las rosquillas estén cocinadas y ligeramente doradas. Comprueba una pieza de la primera tanda: el interior no debe presentar masa húmeda. Retira a una rejilla y deja enfriar. Baja después el horno a 100 °C para el secado de la cobertura; no lo uses todavía a la temperatura alta del primer horneado.
5. Preparar el merengue
Pon la clara pasteurizada y los 120 g de azúcar en un bol resistente al calor sobre un baño maría suave, sin que el fondo toque el agua. Remueve hasta disolver el azúcar y alcanzar 71 °C, comprobados con termómetro. Retira, añade unas gotas de limón y bate hasta conseguir un merengue firme, brillante y templado.
6. Cubrir y secar
Cubre la parte superior de cada rosquilla fría con una capa de merengue, usando una cuchara o sumergiéndola ligeramente. Coloca en bandeja y seca en el horno a 100 °C durante unos 25–35 minutos, hasta que la superficie deje de estar pegajosa. Debe mantenerse blanca. Deja enfriar por completo antes de guardar o apilar.


Dar forma sin cerrar el agujero
Las piezas crecen algo al hornearse, por lo que el centro debe quedar abierto desde el principio. Un agujero diminuto puede desaparecer y dejar una pieza gruesa que tarde más en cocinarse. Procura que el cilindro de masa tenga un grosor parecido en todo su recorrido, especialmente en la unión.
Si la masa se agrieta al enrollarla, déjala descansar tapada unos minutos y trabaja con movimientos suaves. Si está muy seca por exceso de harina, unas gotas de agua pueden ayudar, pero incorpóralas de forma gradual. No mojes continuamente la mesa ni las manos hasta cambiar por completo la consistencia.
Un merengue firme y blanco
El azúcar debe quedar disuelto antes del batido final. Al remover sobre el baño maría, evita que el agua hierva con violencia o que entre en el bol. El termómetro permite controlar la temperatura sin depender del tacto. Después bate hasta que la mezcla forme picos estables y ya no esté caliente.
Una rosquilla caliente puede ablandar la cobertura, así que deja enfriar la base. Aplica una capa suficiente para cubrir, pero no una montaña de merengue que necesite un secado muy largo. La temperatura baja del horno protege el color blanco. Si empieza a amarillear, comprueba la temperatura real y baja la potencia.
La cobertura puede quedar seca en la superficie y algo más tierna justo donde toca la rosquilla. El tiempo cambia con el grosor y la humedad ambiente. Comprueba una pieza antes de retirar toda la bandeja y deja que se enfríe: no evalúes la textura definitiva cuando todavía está caliente.
Errores frecuentes y soluciones
- Rosquillas demasiado duras: revisa el exceso de harina y el tiempo del primer horneado; la miga debe ser compacta, no quemada.
- Merengue que no monta: comprueba que no haya grasa, que la clara sea apta y que se haya seguido el proceso.
- Cobertura amarilla: el horno está demasiado fuerte para el secado.
- Superficie pegajosa: puede necesitar más secado o haber absorbido humedad después de enfriar.
- Piezas abiertas por la unión: presiona mejor los extremos al formar y evita una masa muy seca.
Ajustes y servicio
El licor de anís aporta aroma y líquido. Si necesitas una versión sin alcohol, utiliza la misma cantidad de agua y un aroma de anís alimentario sin alcohol, siguiendo su dosificación. El sabor cambiará. No supongas que el horneado elimina todo el alcohol del licor en cualquier circunstancia.
Sirve con café, té o leche. Su textura es más firme que la de un bollo tierno y la cobertura aporta buena parte del dulzor. Si quieres presentarlas en una fuente, espera a que estén completamente secas y frías antes de superponerlas, para que no se peguen unas a otras.
Conservación
Guarda las rosquillas frías en un recipiente limpio y cerrado, en un lugar fresco y seco, y consume preferiblemente en dos o tres días. Si la cobertura conserva humedad apreciable o hace mucho calor, refrigera y asume que puede perder parte de su textura. No cierres el recipiente con las piezas todavía templadas.
Puedes preparar y congelar las bases sin cobertura, bien frías y protegidas. Descongela antes de añadir el merengue. La cobertura terminada es sensible a la humedad, por lo que resulta más práctico aplicarla cerca del día de consumo. No hace falta recalentar las rosquillas ya cubiertas para servirlas.
Información nutricional orientativa
Cada una de las dieciséis rosquillas aporta aproximadamente 160 kcal si se reparte toda la cobertura. La cantidad real cambia con el tamaño y con el merengue que quede sin utilizar. La estimación incluye harina, huevos, aceite, licor y ambos azúcares, sin bebidas ni otros acompañamientos.
Preguntas frecuentes
¿Puedo usar un glaseado de azúcar y agua?
Obtendrás otra cobertura, más fina y con una textura distinta al merengue seco.
¿Se fríen?
No en esta preparación. Las bases se hornean y después se seca la cobertura con calor suave.
👨🍳 Por José María Santa María – Recetas Elite
Recetas caseras con cantidades claras, pasos detallados y consejos para ajustar la preparación en casa.





